El capellán Jamie J. Gigantiello bendice en la Casa Blanca una viga de la Torre Sur del World
El capellán de los bomberos de Nueva York, monseñor Jamie J. Gigantiello, bendice una viga de acero de 21 pies exhibida en la Casa Blanca.
El vídeo
Descargar MP4 (solo aliados)Gratis para medios. El alta se abre en el acto y se descarga desde el primer minuto.
El audio de este corte no es el original: la voz está generada por inteligencia artificial y reproduce la del orador, que habló en inglés. El vídeo y lo que se dice son los del acto.
Lo que se dice
Recordemos que Dios está en nuestra presencia. Dios Todopoderoso, hoy, mientras estamos en presencia de este acero del World Trade Center, nos detenemos para recordar. Han pasado 25 años, pero no lo hemos olvidado. Recordamos a los hombres, mujeres y niños inocentes cuyas vidas fueron arrebatadas por un mal que buscaba dividir, destruir y difundir el odio. Y recordamos a los héroes que corrieron hacia ese mal, nuestros luchadores, nuestros oficiales de policía, nuestros paramédicos y paramédicos, nuestros primeros colaboradores, nuestros militares y todos los que vinieron en ayuda de sus compatriotas. Muchos dieron su vida ese día. Y para los miles de otros, su sacrificio continuó mucho después del 11 de septiembre. Se enfermaron por el aire tóxico y las condiciones en las que sirvieron. Algunos han muerto en los años transcurridos desde entonces y otros siguen luchando contra la enfermedad hoy día. Señor, te pedimos que los bendigas a ellos, a sus familias y a todas las familias que aún soportan el dolor de ese día. Pero Señor, deja que este acero nos recuerde otra cosa. Que nos recuerde no sólo el 11 de septiembre, sino también el 12 de septiembre. Porque el 12 de septiembre sucedió algo extraordinario. América y gran parte del mundo se unieron. La gente cruzaba diferencias, los extraños se abrazaban, los vecinos ayudaban a los vecinos. Personas de diferentes religiones, razas y orígenes y creencias políticas se unieron porque por un momento entendimos lo que más importa. Primero somos seres humanos. Señor, ayúdanos a recordar esa lección. El mal nos dice que nos odiemos unos a otros. El mal nos dice que algunas vidas importan menos que otras. El mal se divide, pero el amor se une. La compasión sana, el coraje protege. Y el respeto por cada ser humano da dignidad a nuestro mundo. Que esta viga de acero que una vez estuvo en medio de la destrucción ahora sea un símbolo de valor, sacrificio, unidad y esperanza. Que nunca olvidemos a los que perdimos. Que nunca olvidemos a los que enfermaron. Y que nunca olvidemos a los héroes que sirvieron. Y que nunca olvidemos lo que aprendimos el 12 de septiembre. Que cuando las personas se reúnen, cuando respetamos la dignidad de todo ser humano, el mal no tiene la última palabra. Dios bendiga a los caídos. Que Dios bendiga a nuestros primeros colaboradores. Dios bendiga a sus familias. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América. Señor, ahora te pedimos que bendigas esta viga. Una vez parte de una estructura que cayó, ahora se convierte en una estructura de memoria. Una base sobre la cual construimos algo más fuerte. Que simbolice valor, sacrificio, unidad y esperanza. Que cada marca en este acero nos recuerde una vida, un alma, una persona humana. Que cada curva nos recuerde valor. Que cada centímetro de ella nos recuerde que desde la mayor oscuridad la gente puede elegir traer luz. Dios nos ayude a recordar que sólo lo que el mal hizo el 11 de septiembre, pero lo que la humanidad hizo el 12 de septiembre. Y recuérdanos que el mal puede doblar el acero, pero no puede doblar el espíritu humano. Y ese odio puede quitar vidas, pero no puede extinguir el amor. Y Señor, que este pedazo de acero nos anime a vivir las palabras. Ayúdanos a hacer el bien.