La derrota de William Walker en Santa Rosa y Rivas, en el recuento de la gesta de 1856
El discurso recuerda el expansionismo de James Polk, la llegada de filibusteros a Nicaragua y el auge del café entre 1840 y 1850 como base de la estabilidad costarricense.
El vídeo
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Lo que se dice
James Polk, presidente de los Estados Unidos que había ganado las elecciones estadounidenses con la promesa de anexar tejas, impulsando las mismas ideas expansionistas que una década después traerían a territorio centroamericano un ejército de mercenarios sureños que primero conquistaron nuestra hermana Nicaragua, estableciendo un gobierno encabezado por William Walker, pero que poco tiempo después fue derrotado en las batallas de Santa Rosa y Rivas. Es muy sencillo, viendo nuestro monumento nacional entendemos que por nuestras venas corren las ideas de libertad y de independencia, que hemos estado resueltos a vivir en paz como un llamado colectivo. Y aún en los peores episodios de nuestra historia Costa Rica ya era para ese momento una economía insertada en el mundo. El crecimiento abrumador de las exportaciones del café de 1840-1850, la expansión de la colonización agrícola y la baja intensidad de los conflictos, resueltos por la vía institucional, le generó al país un nivel de estabilidad muy alto. En la gesta eróica nos forjamos como nación porque además decidimos el tipo de liderazgos que queríamos fortalecer. Firmesa y convicción en las circunstancias más difíciles, pero también templanza e inteligencia para definir el rumbo. A nuestro presidente no lo mataron los filibusteros. En las peores condiciones nuestro ejército resistió en valentía y posterior a la guerra recibimos nuestras mayores pérdidas por la causa del cólera. Pero nada eso provocó su muerte.