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«Argentina inventó la protección destructiva»: el costo oculto de aranceles y subsidios

Milei recurre a Hayek y a Bastiat para sostener que la intervención estatal apaga las señales de precios y destruye empresas, productos y salarios que nunca llegaron a existir.

14 de octubre de 2026 1:56 minuto 00:15:21
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Lo que se dice

ideas y sus ganas de trabajar. Eso es función empresarial en estado puro. Y acá aparece una segunda cuestión. ¿Quién dice que merecen hacer y qué no? Los liberales entendemos que lo decide el mercado. Como enseñó Hayek, el conocimiento para descubrir una oportunidad está dispersa en millones de personas y ninguna oficina pública puede reunirlo porque habría que ser Dios para hacerlo. Lo único que lo coordina es el sistema de precios. Cada vez que el Estado lo distorsiona con inflación, regulación, impuestos, apaga las señales que guían la innovación. El estatismo pretende quitarle esa decisión al mercado para dársela al político y como enseñó Bastiat, toda ley tiene un efecto inmediato que todos ven y otros que aparecen después y que nadie se ve. El político se saca una foto en una fábrica protegida por un arancel, pero lo que nunca aparece en la fotos son las empresas que no llegaron a nacer, los productos que nadie inventó y los salarios que nunca subieron. Y muchos de ustedes o sus padres o sus abuelos también son parte de lo que no se ve, el talento que tuvo que escaparse para poder crecer. La Argentina es una de las grandes víctimas de este flagelo. Si Jun Peter habló de la destrucción creativa, la Argentina inventó la protección destructiva. Protegimos los viejos con aranceles, subsidios y privilegios y destruimos los nuevos con inflación, regulaciones e impuestos antes que pudieran hacer. El resultado fue una industria incapaz de competir en el mundo. Cuando una economía sale de este camino tortuoso y se abre, los precios se reacomodan y empiezan a enviar señales sin distorsiones. Así el capital y el trabajo empiezan a moverse hacia donde son más productivos. Y es lógico que algunas economías, actividades que crecieron a la sombra de la regulación se achiquen, mientras que las que antes pagaban los costos de dicha regulación hoy se expanden.