La inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI
Milei compara los temores sobre la IA con los luditas de la revolución industrial, cita a Borges y a Adam Smith y retoma el término superinteligencia empleado por Donald Trump.
El vídeo
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Lo que se dice
A modo de ejemplo, tomemos la revolución industrial. Al momento de su llegada, en el mundo habitaban unos 800 millones de seres humanos. A su vez, si en línea con los luditas y pesimistas de siempre, como esta casa, en el mejor de los casos, el empleo se hubiera mantenido constante, dado que hoy la población se ha multiplicado por más de 10 veces, entonces según estas hipótesis disparatadas, la tasa de desempleo en el mundo sería de un 90%. una ridiculez, algo que parece que pocos se pusieron a meditar, salvo aquellos que tenemos la pasión de leer a Jorge Luis Borges y amamos su visión de convalidar una idea llevándola a su límite. En definitiva, estas mejoras tecnológicas no solo no han derivado en ninguna de las catástrofes con las que nos han intentado sembrar el terror, sino que además cada una de ellas terminó ampliando también aquello que el ser humano era capaz de hacer. Ahora el hombre ha construido máquinas capaces de realizar tareas que hasta hace muy poco parecían reservadas a su propia inteligencia. Y allí donde muchos ven amenaza, nosotros vemos una frontera. La inteligencia artificial o superinteligencia, como dice el presidente Donald Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud que todavía no comprendemos, trayendo a Adam Smith, la inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI y mucho más. Puede transformar nuestras economías, nuestra medicina, nuestra educación e incluso nuestra forma de gobernar. Eso exige prudencia, sí, pero prudencia no significa miedo. Y es más, el miedo bajo ningún punto de vista debería convertirse automáticamente en obediencia. De hecho, los escenarios distópicos a los que se suele aludir para infundir el miedo y propiciar el control del Estado carecen de sentido desde el punto de