La quita del cepo y el RIGI, presentados como base para poder defender la soberanía nacional
El argumento vincula la normalización económica con la capacidad de imponer costos a quien vulnere la soberanía: «un país empobrecido» no puede hacerlo, y la seguridad nacional también es económica.
El vídeo
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Lo que se dice
Es importante entender una cosa, tomar estas medidas en defensa de nuestra soberanía solo es posible gracias a haber rescatado a la Argentina del pozo en el que nos encontrábamos. Hoy la Argentina va camino a convertirse en una potencia exportadora de recursos estratégicos demandados por todo el planeta, metales, alimentos e hidrocarburos. Esto es posible gracias a la normalización económica, la quita del CEPO y al Rigui que permitieron acelerar la inversión en estos sectores. Porque un país empobrecido no tiene capacidad de imponer costos a quienes intentan vulnerar su soberanía. Y esto nos lleva a una discusión más profunda. ¿Qué significa tener una política de seguridad nacional para la Argentina? Durante décadas, nuestro país perdió la capacidad de pensar estratégicamente. La política se acostumbró a pensar en la próxima elección en lugar de pensar en las próximas generaciones. Se destruyó nuestra riqueza, se abandonaron nuestros sectores estratégicos y se vació a las fuerzas armadas. Un país pobre y sin fuerzas armadas difícilmente puede avanzar de forma efectiva en sus reclamos soberanos. Debemos entender que la prosperidad es condición necesaria para la seguridad y la seguridad es condición necesaria para la supervivencia. Eso es tener una política de seguridad nacional. La seguridad nacional no es solamente la defensa física de nuestro territorio, es aquello que asegura la supervivencia y la prosperidad de la nación a lo largo del tiempo. Por eso se engloba la defensa, la seguridad y la inteligencia, pero también la economía. Atraer inversiones, proteger nuestra moneda, fortalecer nuestro sistema financiero y desarrollar nuestros recursos críticos son cuestiones de seguridad nacional. Y proteger el Atlántico Sur también es una cuestión de seguridad nacional.