La separación entre Iglesia y Estado de la Constitución de 1925 abrió una nueva etapa
Se recuerda el aporte de las comunidades protestantes a las libertades del país y se destaca su arraigo en sectores vulnerables y en zonas afectadas por la violencia.
El vídeo
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Lo que se dice
Iglesia y el Estado y se abrió una nueva etapa para el ejercicio de la libertad religiosa en nuestro país. Estos acontecimientos nos recuerdan algo esencial. Las libertades, de las que hoy disfrutamos son el resultado de una larga historia de esfuerzo y de convicción. Y entre quienes contribuyeron a esa historia estuvieron las comunidades protestantes de Chile. Esa libertad religiosa va más allá del derecho a practicar privadamente nuestras creencias. Es la libertad de vivir conforme a nuestra propia conciencia, de transmitir las convicciones a nuestros hijos, de formar comunidades y de participar en la vida de la nación sin tener que renunciar a su propia fe. La historia del mundo evangélico chileno tiene además una característica especialmente valiosa, valiosa, su profundo arraigo popular. Es impresionante cuando uno recorre los sectores más vulnerables, los sectores más necesitados. Siempre hay alguien que a uno lo acoge siempre hay alguien que le dice que Dios lo bendiga. Eso es impagable. Cada vez que uno llega a un lugar que uno diría, "Aquí falta todo." Y le dicen, "Estamos bien, pero podemos estar mejor." y le dicen que Dios lo bendiga en esos pequeños pueblos del sur, en esas comunidades rurales, en esos lugares donde hoy día hay violencia, violencia que tenemos que erradicar, pero primero hay que pedir que la radiquen de su corazón. Conozco varias iglesias que están muy cercanas a sectores de una violencia irracional y nunca he visto a un pastor, a un hermano en la fe que tenga temor de entrar a esos sectores y hablarle a las