Reservas por 75.000 millones con swaps de 20.000 con EE. UU. y 20.000 con China
El desglose suma 20.000 millones comprados por el Banco Central y 15.000 en posición de futuros, presentados como defensa ante lo que llama «riesgo Kuka» y maniobras desestabilizadoras.
El vídeo
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Lo que se dice
La historia argentina ha dado sobradas muestra que cuando gobierna cualquier otro partido, el peronismo hace lo imposible para derrocarlo, llevándose puesta la economía en el medio. Un ejemplo claro es el año 2001 y el golpe de estado que sirvió como hito fundacional del quiserismo, nuestra propia variante del socialismo del siglo XXI, o sea, los socios del ladrón de Pedro Sánchez. Padecimos esta ideología por más de dos décadas y aún seguimos pagando sus consecuencias devastadoras. Ahora bien, cuando no logran derrocar a un presidente no peronista, se encargan primero de impedir que lleve a cabo cambios permanentes y luego, mediantes campañas sostenidas de desgaste, se aseguran de que no relija. Llanamente se encreen dueños del país y de los argentinos y todo lo que gobierne por fuera de su esquema es percibido como un intruso al que hay que eliminar a toda costa. Por eso les quiero decir que para el año que viene tenemos estabilidad asegurada. Hemos construido una bazuca de reservas por el equivalente a 75,000 millones. O sea, los 20,000 millones de dólares que compramos desde el Banco Central desde inicio, desde después de las elecciones, 15,000 millones de dólares que tenemos para la posición de futuros, 20,000 millones de dólares del SUAP con Estados Unidos, 20,000 millones de dólares del SUAP con China y a eso tendríamos que sumarle la balanza comercial y el flujo de capitales que tengamos el año que viene, digamos, estamos preparados para enfrentarlos. Así es que cualquier maniobra desestabilizadora que que intenten le vamos a dar oposición. Ya se las ganamos el año pasado. Este año se la vamos a ganar más fácilmente. En otras palabras, estamos armados hasta los dientes para enfrentar el riesgo Cuca, como llamamos al riesgo político que induce el quisierismo.