Unas elecciones limpias son la fuente máxima de la legitimidad del poder democrático
Discurso sobre la igualdad de todos los ciudadanos ante el voto y sobre la promesa de que cada sufragio sea contado y respetado con el valor que le reconoce la ley.
El vídeo
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Lo que se dice
En ese instante todos somos iguales. No importa la riqueza, el apellido, la profesión, el lugar donde nació o la posición que ocupa. Todos, sin distingo alguno, disponemos del mismo instrumento democrático, el voto. Y ese voto encierra, queridos magistrados y invitados todos, una promesa fundamental, sustantiva, determinante del sistema democrático, que será contado, respetado y que tendrá exactamente el valor que la ley le reconoce. En ese orden de ideas, respetados magistrados, unas elecciones limpias son la fuente máxima de la legitimidad del poder democrático. Nada, absolutamente nada sustituye la decisión de unos ciudadanos expresada libremente en las urnas. El gobernante puede recibir el aplauso, contar con el respaldo de grandes sectores de la comunidad, de la sociedad, pero es precisamente la fortaleza en nuestro sistema electoral, lo que le da la posibilidad a ese gobernante de tener ese apoyo, porque sin esa legitimidad del respeto por el voto, el poder del gobernante es nulo, desaparece. Pero tampoco puede existir, queridos magistrados, una democracia sana si después de una elección queda extendida entre vencedores y vencidos la sospecha de que los resultados no corresponden realmente a lo que quisieron expresar las urnas. Señores magistrados, el ciudadano tiene derecho a perder una elección, pero jamás