El visto bueno de Filipinas a la carne colombiana
Se atribuye la apertura del mercado filipino al trabajo articulado entre el Ministerio de Agricultura y la Cancillería, tras la orden presidencial de «demoler muros burocráticos».
El vídeo
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Lo que se dice
un sello de excelencia mundial para los productores de nuestro país. es decirle al mundo que lo que se produce en Colombia, en nuestros pastos, en nuestras fincas, es de primerísima calidad. Pero lo más valioso de este anuncio no es solo el qué logramos, sino el cómo lo conseguimos. Y aquí es donde quiero detenerme porque esto marca un antes y un después en la forma de administrar el Estado. Históricamente los ministerios en Colombia parecían como islas, repúblicas independientes. Cada uno tiraba por su lado buscando una especie de protagonismo individual mientras los trámites se estancaban y el ciudadano pagaba los platos rotos. Para abrir este inmenso mercado en Filipinas, el presidente ordenó demoleros muros burocráticos. Lo que ustedes están viendo hoy es el resultado de un engranaje perfecto, de un trabajo articulado milimétricamente entre el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Fíjense en la sincronía. Por un lado, nuestro Ministerio de Agricultura, de la mano de nuestras entidades técnicas y sanitarias, hizo el trabajo pesado en el territorio. acompañó a los ganaderos y poricultores, garantizándoles que cada protocolo de sanidad animal se cumpliera a la perfección y demostrando así la solidez de nuestra capacidad productiva. Y en paralelo, nuestra cancillería se encargó