18.000 regulaciones derogadas y 210.000 millones de dólares en solicitudes de inversión
Repasa las cifras de su gestión: un déficit heredado de 15 puntos del PBI, cinco puntos eliminados en un mes, impuestos a la baja en cuatro puntos y un récord de pedidos de inversión.
El vídeo
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Lo que se dice
Nuestro gobierno heredó la expresión extrema del intervencionismo estatal, un déficit consolidado de 15 puntos del PBI y una economía obsoleta por regulaciones ridículas. Nuestro punto de partida fue desactivar una catástrofe de dimensiones bíblicas entre augurios de fracaso de quienes habían sembrado la crisis. Aunque to- aunque todos dijeron que era imposible, asumimos el mandato de los argentinos. En un mes eliminamos cinco puntos de déficit en el Tesoro y en seis meses eliminamos el déficit en el Banco Central, algo sin precedentes. Así el Tesoro dejó de financiarse con emisión y además pudimos bajar impuestos por cuatro puntos del PBI. Además, desmontamos más de 18,000 regulaciones que ahogaban la iniciativa privada y gracias al régimen de incentivo a las grandes inversiones, logramos solicitudes de inversión por más de 210,000 millones de dólares en sectores claves, un récord absoluto para nuestro país. Sin embargo, la posibilidad de cambiar el rumbo aún no está al alcance de todos los ciudadanos de nuestra región. Hay regímenes que invocan los derechos humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa. Aún así, las últimas elecciones en Chile, Colombia y Perú impulsan una rebelión revolu- rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder. El espíritu liberal sigue vivo y hoy la Argentina demuestra que ese avance es posible. Respalda con firmeza a los gobiernos decididos a recorrer ese camino. La misma exigencia de responsabilidad rige para los organismos multilaterales que integramos. Cada programa debe justificar los recursos que recibe y evitar la superposición de mandatos y responsabilidades. La única manera de construir un futuro libre es a través de las responsabilidades de las políticas. Y este futuro que queremos para nuestros hijos también exige defender los derechos y el patrimonio de nuestra nación.