domingo 8 de noviembre de 2026 Acceso aliados
AMÉRICAHISPANA

El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía

Cita a Martín de Azpilcueta y a Salvador de Madariaga para sostener que el liberalismo económico tiene «una enorme deuda intelectual con España» y equiparar socialismo y fascismo.

5 de noviembre de 2026 1:59 minuto 00:02:36
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Lo que se dice

Martín de Azpilcueta advirtió además cómo el exceso de oferta de una moneda podría erosionar su poder adquisitivo. Fueron pioneros en poner la justicia en el centro de las decisiones económicas y por eso el liberalismo económico tiene una enorme deuda intelectual con España. Siglos después, esa defensa de la persona volvió a oírse en la voz de Salvador de Madariaga, quien afirmó, en versión adaptada a los tiempos de hoy, "La libertad es el plan del espíritu." Y advirtió que el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía. Ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política. La máxima fascista, "Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado." describe a los estados socialistas. Y esta equivalencia entre socialistas y fascistas no es casual. Comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento. Es más, digamos que los fascistas estén a la derecha de la extrema izquierda no hace que dejen de ser socialistas y que alguien que está en el la derecha no es extrema derecha, sino que está mostrando la posición de la extrema izquierda. Como dije días atrás aquí en Madrid, esa pretensión que sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa. Por eso quiero señalar ante los jefes de Estado y de Gobierno la responsabilidad que nos corresponde. La libertad se defiende sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder.