«La codicia no es el motor del capitalismo, sino del socialismo»: mandamientos y mercado libre
Repasa el no matarás, el no robarás, el no darás falso testimonio y el no codiciarás como fundamentos del principio de no agresión, la propiedad privada y el intercambio voluntario.
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Lo que se dice
de vida. Eso es el liberalismo en su esencia más profunda, el respeto restricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Luego tenemos como mandamiento no matarás, que es la defensa absoluta del derecho a la vida. Sin ese derecho no hay proyecto de vida posible, no hay propiedad que valga, no hay contrato que tenga sentido. Es el mandamiento que establece el principio de no agresión en su forma más pura. Nadie puede iniciar la fuerza contra otra. La vida del prójimo y su cuerpo son inviolables. Y esa inviolabilidad es la condición de posabilidad de toda convivencia libre. Otro mandamiento con un rol fundamental en esencial con la propiedad privada es no robarás. Sin propiedad privada no hay mercado. Si el fruto de mi trabajo puede ser confiscado por otros, ya sea un ladrón o un estado que redistribuye por la fuerza, desaparece el incentivo a producir. ¿Y qué es la propiedad privada entonces? Es el reconocimiento del que el trabajo del hombre le pertenece porque el creador mismo lo instituyó así. Luego sigue, no darás falso testimonio. Sin verdad, en el contrato no hay trato posible. El mercado libre es, en su esencia, un sistema de intercambio voluntario basado en información veraz. La mentira lo corrompe, el fraude lo destruye. Por eso la honestidad es una condición necesaria dentro del capitalismo. Y también tenemos no codiciarás. Sin respeto por lo ajeno no hay convivencia pacífica. La codicia, el deseo de apropiarse de lo que le pertenece al otro es exactamente el combustible moral del colectivismo y del marxismo. Como sostuve antes, la codicia no es el motor del capitalismo, es el motor del socialismo, el deseo de hacerse de lo ajeno por la fuerza privada o como está