viernes 16 de octubre de 2026 Acceso aliados
AMÉRICAHISPANA

Donde se aplicó el socialismo asesinaron a 150 millones de seres humanos

Advierte que el socialismo destruye el capital, la tecnología y la libertad, que el Estado cercena primero las acciones y luego las palabras, y que la tentación colectivista solo puede ser combatida.

22 de septiembre de 2026 1:55 minuto 00:27:22
El vídeo Descargar MP4 (solo aliados)Gratis para medios. El alta se abre en el acto y se descarga desde el primer minuto.
Enviar el enlace
X

Lo que se dice

Y no solo eso, el trabajo empieza a valer cada vez menos porque empezamos a perder el capital y la tecnología que nos hacía más productivos y por sobre todas las cosas empezamos a perder la libertad que nos dio el creador mismo. El Estado comienza a cercenar primero nuestras acciones y luego nuestras palabras hasta que vivimos atados a él de pies y manos inmóviles. Esa es la consecuencia de apartarnos del camino que él nos marcó en lo más profundo de nuestras almas para volver a recrear su reino en la tierra. Hacerle caso a la serpiente del comunismo lleva la tragedia, no solo material, sino también espiritual. Recordemos que donde se aplicó el socialismo en sentido puro fue un fracaso en lo económico, en lo social, en lo cultural y además asesinaron a 150 millones de seres humanos. Y no tenemos que olvidar que esta tentación no conoce límites. Quien hace portavoces de ella no creen en el bien y el mal. Por eso, lamentablemente, no puede ser extirpada nunca jamás de nuestros corazones, sino tan solo combatida en donde sea que asome la cabeza. Porque somos seres imperfectos todos nosotros. Y si Adán, que vivía eternamente en un mundo sin miseria, sucumbio ante la tentación, aún más expuesto está quienes vivimos en un mundo que todavía dista mucho del paraíso perdido. Y la estrategia del socialismo para llevar este pecado a la realidad es expandir más y más al Estado hasta convertirlo en un estado total, un estado sin límites que lo abarca y lo controla todo, intentando reemplazar al creador. El Estado decide qué es lo que es justo, define qué corresponde y redistribuye a los que no produce. ¿Qué es eso entonces? El estado socialista. No una herramienta del servicio del orden, sino un arrebato para sustituir al Dios.